CAMBIO DE CHIP

Mucho se viene hablando sobre la necesidad de que las Hermandades se adapten a los nuevos tiempos, que la sociedad está cambiando a toda velocidad, que el nuevo milenio nos traerá transformaciones de toda índole, que lo que ayer era malo y prohibido, hoy es bueno y permitido, y...

Pues bien, yo no sé si los cofrades también se plantean que sus Corporaciones tienen que actualizarse, y correr con el viento que sopla. Pararse y analizar si lo que se hace debe permanecer o si por el contrario hay que mejorar, eliminar o completar. ¿ Adónde pretendo ir?..., ¿Qué trato de exponer?...: Pues simplemente una reflexión sobre un tema, para mí, sumamente importante (siempre lo ha sido) y que a mi entender está un poco (o un mucho) olvidado de nuestras mentes, de nuestros Boletines cofrades, de nuestras conversaciones y tertulias, de nuestras reuniones de Junta..., distraídas por mucho incienso, tambor y patrimonio (ahora tan de moda). Me refiero a la actividad social de las Hermandades. Entiendo y bajo mi punto de vista, que nos hemos quedado anticuado. Ya no vale una limosna para un determinado comedor y una recogida de víveres en Navidad. Hace falta un CAMBIO DE CHIP; cambiar de mentalidad y salir de lo que siempre se ha hecho. No invento nada. Eso es precisamente lo que la Iglesia nos está reclamando desde todos los foros: compromiso con los que sufren y pringarse --pero de verdad-- con una actividad social.

De nuevo tenemos que mirar a Sevilla y a sus Hermandades y al igual que en otros temas va muy por delante de nosotros, en este no podía ser menos. Están al día. Solamente pondré algunos ejemplos: La Hermandad de los Estudiantes está llevando a cabo la construcción de un centro escolar en una zona muy deprimida del Perú; en el barrio de Triana, las Hermandades de la zona han promovido una guardería para hijos de familias con poco recursos; las del Viernes Santo, un voluntariado para asistencia a enfermos y ancianos, a través de una fundación; la de San Esteban, un dispensario en Argelia; la del Buen Fin amplía y mejora el centro de estimulación precoz, que lleva funcionando veinte años... y así la totalidad de las Hermandades están embarcadas en alguna empresa. Yo no digo que se hagan proyectos de semejante envergadura, pero algo hay que hacer, aunque sea comenzar por alguna iniciativa modesta, pero empezar.

Hay que dedicarle más tiempo a lo social en nuestras reuniones, se le dedica pocos minutos; no estamos acostumbrados a hablar y debatir con seriedad sobre nuestras actividades sociales, nos gustan más otros temas y en estos temas dedicamos horas y horas de discusión. A lo mejor habría que quitar tanto pregón y charla insulsa; tanto cartel y concierto e incluso me atrevería a decir, suprimir algún que otro culto de los que asisten tres personas, incluida la Junta de Gobierno. Sí, porque todo el tiempo que perdemos en organizar estos actos tan desfasados, lo podríamos emplear en algo más positivo y que conste, que no deseo que las HH. se conviertan en ONGs, no es mi propósito, pero que sí copiemos algo de ellas; así el que nos observa desde fuera, empezaría a entendernos un poquito.

Y además, sería ideal que algunas de nuestras propuestas de tipo social y asistencial se llevaran a cabo en común unión con nuestras Parroquias. En un momento -el actual- en que las mismas pasan por una desbandada de jóvenes y no tan jóvenes, los cofrades deberíamos dar el paso al frente y cubrir tantos huecos como se están produciendo en nuestra Iglesia local. Estoy seguro que si nos mojamos de una forma seria y responsable nuestros Directores Espirituales creerán más en nosotros.

Y como quiera que toda reflexión debe llevar unida unas conclusiones o propuestas, expongo dos: Una, necesidad de que las Hermandades Sacramentales se unan en un proyecto solidario. La unión hace la fuerza. No olvidemos que estas Hermandades Eucarísticas además de la línea vertical -culto a Dios-, tienen que fomentar la línea horizontal -asistencia a los que tienen algunas carencias-. Y dos, necesidad de que el Consejo de HH. y CC. ponga en marcha una Escuela de Formación Social, es urgente instruirse y mentalizarse en esta parcela en la que hay tanto desconocimiento.

Pues sí, todos nos tenemos que cambiar el chip. Salir de la rutina. No desanimarse y buscar el proyecto adecuado en el momento oportuno y lo que es más importante, que empecemos a hablar en nuestras reuniones de estos temas solidarios. El diálogo siempre es positivo y enriquece. Ojalá que esta década de este nuevo siglo pase a la historia de nuestras Hermandades como aquella en la que cambiamos de chip.

Benito Rguez.-Pastoriza Molina